Conozca la realidad de la generación de energía a partir de desechos en América Latina

Se trata de un sistema que genera electricidad a través de gases producidos por distintas materias orgánicas: los biodigestores. Mientras que en Chile y Argentina este tipo de fuentes energéticas recién se conoce, en Perú o México desde hace 30 años ya es un hecho. En este último país incluso el metro de Monterrey opera con electricidad a partir de residuos.

En países andinos como Bolivia y Perú, donde cerca de un 20% de la población no posee cobertura eléctrica, según la Organización Latinoamericana de Energía, los biodigestores se transforman en una solución viable.

¿Abono de oro?

Asia y África tienen una larga tradición con el uso de biodigestores. Actualmente existen cerca de 500.000 instalados a nivel mundial. Al parecer los biodigestores son un negocio redondo: producen energía, reducen el daño medioambiental y permiten obtener fertilizantes ricos en potasio, nitrógeno y fósforo.

Sin embargo, no todo el abono se vuelve oro. La falta de hábitos de la población para utilizar los biodigestores, el escaso seguimiento de los proyectos y la ausencia de planes nacionales o regionales han sido una constante en América Latina. A principios de los 80, en Perú, en las zonas de Cajamarca y Arequipa se instalaron los primeros biodigestores del país, para ayudar a pequeñas comunidades agrícolas. Y tras un promisorio comienzo, el proyecto fracasó. Para evitar esta deserción, la clave es capacitar a las personas a usar los subproductos del biodigestor y continuar con un seguimiento del proceso.

Y también está el tema del costo. En Perú y Bolivia, donde están más extendidos, tienen subsidio estatal. “Un biodigestor familiar está alrededor de US$ 800 o US$ 900 dólares si es de membrana. Si es de concreto puede estar alrededor de los US$ 100.000”, indica el peruano Fernando Acosta, de SNV

Con más a favor que en contra, estas fuentes energéticas son una alternativa viable para América Latina. “Hoy la posibilidad de abrirse hacia energías renovables no tradicionales como los biodigestores es casi una obligación en la región”, enfatiza José Alejandro Martínez, profesor de la Universidad EAN en Colombia.

América Latina aún enfrenta un largo camino para poder al fin encender la bioenergía en la región.